sábado

Diabetes


Si hay algo en esta vida que no me ha faltado son los papelones. Creo que ahora incluso soy inmune a los niveles de vergüenza que incapacitan a un humano promedio ¿Qué tal eso para una trama alternativa en Heroes? Es como cuando salió el Capitán Planeta con sus Planetarios y los poderes se acabaron antes de llegar donde el chico latino, así que le dieron... corazón!!!
En fin, antes que lidiar con mis pequeñas excentricidades, me ha resultado mucho más sencillo vivir con ellas y apechugar con cualquier resultado que ocasionalmente pudiera resultar incómodo.
Una falla de disco duro que tengo desde que puedo recordar es la de sentir ternura al azar.
Al menos una vez por semana me topo con algún total desconocido en la calle que se va llevando algún pedazo de mi corazoncito y no es raro que yo vea a alguien con cara de "qué bien te has vestido ahora, mijito, te queda bonito el chaleco tejido, pero abrigaraste que sí hace frío".
Me siento abuela de todo el mundo, carajo.
Hoy salí de Macondo, y después de pasar por el cajero (porque no tenía plata porque no me pagaron lo que me debían porque soy bestia y presto a quien no conviene), cruzando la calle me saludaron Mark y Marisol. Exactamente esto es lo que me pasa con Mark y Marisol, por eso trato de ir lo menos posible a la librería y por eso acabo yendo siempre que ando por ahí. Es raro, sé que sí, pero es: quiero chequear que todo ande bien con ellos. Son desconocidos (Marisol más que Mark, que pasa ahí de lunes a viernes), pero les tengo un cariño GRANDOOOOTE.
Verch, por qué no seré normal como la gente de las películas.
Pégenme nomás si empiezo a chorrear miel.

1 comentario:

Ludovico dijo...

Siempre has sido así, mujer, y eso no se te va quitar nunca. Un abrazo

pd.- qiuen era la mancita que estaba revisando ese flickr que me contaste?