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Viernes 23 de Mayo: el Día Más Largo de mi Vida


Hoy me olvidé los lentes en la casa, así que me la he parado mareada y china todo el día. De mañana no fue tan difícil y hasta escuché un par de buenas noticias que me dieron energías (por ejemplo que hay el rumor de que ya pagaron la quincena –en 23, esa es mi gente- y otra que un compañero piensa renunciar el lunes –y no es schadenfreunde, es que me alegro por él y le tengo un poquitín de envidia-. Pero ya de tarde se me acabaron las pilas.

Después del almuerzo: Viene una señorita a pedirme libros para un niño de dos años “pero,” me aclara, “tiene que tratarse de literatura infantil”. Me paro en seco porque no le he entendido nada. En cuestión de segundos la batalla eterna (bien vs. mal / sentido común vs. sarcasmo instantáneo) la gana mi boca y le pregunto –lentamente, porque todavía el sentido común ofrece heroica resistencia- “¿como… en… oposición a… novelas?”
Ella sólo me mira, y en esos estúpidos ojazos hay espacio para mi sarcasmo y el de cuantos más hayan decidido malgastar su tiempo bajando por ese camino, así que mi boca se rinde. Yo cómo sé que a la pobre no la han engañado antes. Puede que alguna vez le hayan dado La Celestina y desde aquel incidente ella ha decidido portarse precavida (nunca está de más).
¿Cómo puedo discutir sobre una flor roja si no sé qué es el rojo?

Veinte para las seis: Llaman de provincia a preguntar por una enciclopedia del deporte, pero lamentablemente aquí sólo hay libros por el momento. La señora -que me parece algo lenta porque suele construir largos párrafos en los que nada, una y otra vez, la misma idea sólo que repetida de siete formas distintas (deben llegarle unos cuentones de teléfono)- de dice “¿y cuánto cuestan?” Pero a mí que soy yo, se me ocurre que se va a ver bien gracioso* cuando me rompa la espalda bajándolos a todos de la repisa más alta para ponerlos junto al teléfono y contarle lo lindos que son, así que le digo que hay de todo tipo y de varios precios. Acto seguido me pregunta cuántas páginas tiene cada uno y ahí es cuando se colma mi vaso. Toda la información necesaria, como precios, número de páginas, color de la tapa y aroma, está detallada en nuestra página web. Se lo digo con toda amabilidad pero la vieja tarada me cuelga el teléfono. There goes what could have been a long and productive friendship, murmuro entre dientes mientras cuelgo. Lo que no me ha quedado claro es si la sra. no sabía usar el Internet o si sólo llamaba para preguntar estupideces porque se sentía sola.

Seis: Sube un par de señoras en su salsa a pedir el libro de princesas. Se lo muestro a las señoras y una me cuenta que la Gabrielita le regaló uno parecido. Sonrío y asiento porque es posible que la señora sea senil y me haya confundido con alguien de su familia. Antes de irse le cuenta a la otra señora que la Gabrielita le regaló un libro parecido a ese, la otra señora asiente resignada. I was right.

Seis y media: Sí, los libros de Chespirito están en la sección de _humor_, pero sólo porque no tenemos una sección de _asco_.

Seis y cincuenta: llaman a recitarme el siguiente verso en la oreja:

“Buenas tardes,
Le llamo para ver
Si tienen un libro.

No sé si usted
Me pueda ayudar
Porque estoy buscando
Un libro."

Pienso que se lo ha buscado y que debo responderle “un libro! ¡pero qué ocurrencia!” Desgraciadamente hoy tengo prendido el swich de Lame And Dull, así que me conformo con “de hecho tengo bastantes ¿le gustaría alguno en especial o cualquiera le viene bien?”
Para variar, pasa desapercibido, pero se lo ha buscado, que conste.

2 comentarios:

Pame dijo...

XDD pobre mamá, desperdiciando su sarcasmo en cerebros secos como pasas.

CSchwa dijo...

usar sarcasmo acá es como atacar el algodón de azúcar a machetazos: Antiestress y eventualmente peligroso por tanto pegoste.